En Semillero CF, el respeto al árbitro es un pilar sagrado. Sabemos que los árbitros pueden equivocarse, igual que fallamos un gol o un pase. Lo que nos define es cómo reaccionamos ante ese error. Educamos a nuestros jugadores para que entiendan que protestar airadamente nunca cambia una decisión y solo genera negatividad.
Fomentamos que solo el capitán se dirija al colegiado, y siempre de forma educada y asertiva. Esta habilidad de autocontrol es una herramienta valiosísima para la vida. Un niño que respeta la autoridad en el campo será un ciudadano más cívico y respetuoso en la sociedad valenciana. El fútbol es un juego, y el respeto es la regla número uno.