Durante décadas, vimos a profesionales estirando de forma estática antes de un partido. Hoy, en Semillero CF, aplicamos lo que la ciencia del deporte dicta: el estiramiento dinámico es superior. Realizar movimientos controlados que imitan el gesto técnico del fútbol prepara mejor el tejido muscular y el sistema nervioso.
Al activar los músculos mediante el movimiento, aumentamos el rango de movilidad articular sin perder potencia de salto o velocidad. Además, este tipo de calentamiento mejora la propiocepción, es decir, la capacidad del niño de sentir la posición de su cuerpo en el espacio, algo fundamental para evitar torceduras de tobillo en campos de Valencia.