Con los termómetros rozando cifras calurosas cada vez más temprano en nuestra región, ajustar los protocolos deportivos es primordial por la salud de los menores. El golpe de calor en niños es silencioso y peligroso.
Aplicamos pausas de hidratación obligatorias, adaptamos la intensidad en entrenamientos vespertinos de abril y mayo, y enseñamos a los chicos a reconocer la deshidratación en su propia orina o sensación térmica. Cuidar de ellos va más allá del táctico, es velar por su bienestar vital.