Todos los niños necesitan referentes, figuras a las que imitar en el patio del colegio. El problema del fútbol actual es la mercantilización de los ídolos. En la academia, dedicamos tiempo a hablar sobre los verdaderos referentes.
Un ídolo deportivo sano no es el que lleva el reloj más caro o el coche más rápido, sino el que muestra respeto por el rival, el que entrena duro cuando nadie le ve y el que es solidario con su comunidad. Es vital redirigir la admiración de nuestros jóvenes futbolistas hacia los valores humanos de sus héroes.