Uno de los retos más grandes en el fútbol base actual ocurre fuera del campo: en las gradas. En Semillero CF apostamos por escuelas de familias porque sabemos que la forma en que un padre anima puede potenciar o destruir la confianza de un niño.
Gritar instrucciones técnicas desde la grada confunde al niño, que debe elegir entre escuchar a su padre o a su entrenador. En Valencia, impulsamos un movimiento de gradas en positivo: aplaude el esfuerzo, no condenes el error. Un niño con apoyo incondicional en casa aprende más rápido y es inmensamente más feliz jugando.