A veces es tentador, para los más pequeños, saltar al campo del Poli o de la academia en Valencia y empezar a golpear el balón con todas sus fuerzas. Sin embargo, el protocolo de calentamiento en Semillero CF es sagrado. No solo preparamos los músculos y las articulaciones reduciendo drásticamente el riesgo de lesiones infantiles, sino que despertamos el cerebro.
El calentamiento bajo nuestra perspectiva del neurofútbol incluye ejercicios de reactividad y toma de decisiones. Así, cuando el árbitro pita, el jugador no solo está caliente físicamente, sino enfocado cognitivamente. Enseñarles rutinas pre-partido fomenta la autodisciplina y les prepara para entender que, en la vida, los grandes resultados requieren preparación previa.